Ildiko y yo



A Ildiko es a la que le pasan las cosas. Yo cruzo los puentes de San Salvador de Jujuy distraída en el hilito de agua de uno de los ríos, o en las piedras blancas que los adolescentes utilizan para declarar su amor. De Ildiko tengo noticias por los portales de internet, me llegan noticias de su glamour y encantos. A mí me gusta desayunar sola en un puesto callejero y a las apuradas. Ella, en cambio, goza de los placeres de confiterías y hoteles en las ciudades a las que va como invitada de honor. Me gustan las minucias, acaso, encerrarme en un libro para viajar por otras psicologías. Ella es el centro de su universo y ríe encantando a todos. Ildiko y yo casi nunca nos encontramos. Somos diferentes. Yo soy simple y ella, excéntrica. Odio las cámaras y ella las busca.
Yo pierdo todo y ella escribe que todo lo pierde. Ninguna tiene rencores o memoria.
Y, como Borges, todos dudamos acerca de quién es el que verdaderamente escribe.

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