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Mostrando entradas de febrero, 2008

cazadores

Su intención era cazar para la cena. Regados con vino, atraparon una corzuela. Carnosa y mansa. Frágil, dúctil ante los trazos del cuchillo. Sabrosa.
-Esto es lo más rico que comí en mi vida.- comentó uno.
-Brindo por eso- celebró otro.
El fuego alcanzó para medio cuerpo. La otra mitad cabía en la conservadora.
La fiesta se desmadró hasta el día siguiente. El monte no era divertido de día y emprendieron el regreso. En el camino, los detuvo una cuadrilla de “Control de caza y pesca”. Pura rutina. Revisaron todo, como siempre. Nada raro encontrarían. Entre bromas, bajaron todo de la camioneta.
Medio cuerpo de mujer descansaba en la heladera de los cazadores.

Verano Intenso - Susana Quiroga

Verano Intenso. Susana Quiroga. Ed. Apóstrofe. San Salvador de Jujuy. Nov. 2006. 67 páginas.

Raro es encontrarse con un libro hermoso que llegue a colmar todo el sentido de esta palabra. Raro, como este Verano Intenso de Susana Quiroga. En realidad, éste no es un libro, es, más bien, un álbum, un objeto para acallar el dolor de la pérdida del ser amado. Un hermoso objeto hecho con la ayuda y sostén de los hombres de la familia: Gonzalo, su hijo menor es autor de la fotografía de la poeta; Fernando, Nicolás y Pablito, sus nietos, son los ilustradores y acreedores de la hermosa dedicatoria que nos permite sumergirnos en el libro: a mis nietitos (...) cauce de esperanza. Y, por último, acaso en primer lugar, Jorge, su esposo, el amor, el destinatario de esta poesía, de este álbum, que se duele ante su pérdida.

¿Por qué no se cura el abuelo?
Yo no quiero que se vaya al cielo...

Ante el dolor, irremediable dolor, dar la voz a los chicos. Los chicos pueden decir las cosas más bellas, más…

Elogio de lo pequeño

Existe en mí una fascinación por lo pequeño: las libélulas, mi hijita recién nacida, sus manitos, sus pies perfectos; los guantes de mi abuela, las cajitas, la caligrafía japonesa, los anotadores minúsculos, los lápices, las pestañas que caen en la piletita del baño, los vasos de licor, las tazas de café, las cucharillas de plata...


Escribo microficción para asirme a estos objetos y a pequeños momentos. Reales o ficcionales.



Los escritores de microficción concuerdan en esto: escribir es animarse a ser niños, a jugar con el poder mágico de las palabras y construir con ellas encantadoras invitaciones a los lectores.


Los teóricos concuerdan en el término microficción para uso general. Este término tiene la flexibilidad suficiente para arropar formas de lo muy breve escrito en prosa (y en verso). La microficción tiene en sí una cierta familiaridad con el gesto poético.


La microficción recupera la memoria colectiva de la humanidad.


Brevedad como fragmentación. Fragmentación, el mal de nuest…

los hombres ante un escote

Los hombres se abatatan frente a un escote.
Se convierten en baba escurridiza,
se transforman en lobos sedientos.
Los hombres, ante un escote, se marean,
deben tomar aliento para poder seguir
llenar los pulmones de aire fresco
no sucumbir ante la tentación
de naufragar en el mar formado entre los senos
de una mujer que ofrece su alimento
a los hombres que, ante un escote,
se vuelven niños
de pecho