Presentación de Ana María Shua en Jujuy

El camino de la escritura

Existen innumerables preguntas acerca del proceso creativo de la escritura. Escribir es resolver problemas. ¿Y quién mejor que una escritora multifacética que se ha enfrentado a los desafíos de todos los géneros literarios para ayudarnos a responder algunas? Ana María Shua es voz autorizada para abordar la problemática escrituraria desde todos los aspectos o puntos de vista: su obra la condena.
Cuatro novelas. Cuatro libros de cuentos. Cuatro, de microficción. Dos de poesía. Dos de humor. Doce antologías (que incluyen recopilaciones de cuentos populares y un libro que celebra el ser mujer a través de la historia del odio/miedo a la mujer en la literatura popular: “Cabras, mujeres y mulas”). Cuatro guiones (entre ellos, el guión cinematográfico de “Dónde estás amor de mi vida, que no te puedo encontrar”, que recibió varios premios y reconocimientos internacionales). Más de cuarenta libros infantiles-juveniles. Colaboraciones en muy diversas publicaciones periodísticas, como “La Nación”, “Clarín”, “Página 12”, “Playboy”, “Mujer”, “Gente”, “Página 30”, “Noticias”, entre otras.


Decir que Ana María es una sola es decir poquísimo. Ana María Shua es como 17.832 mujeres. Cada una, parte del todo. Como una mamushka judía. Conviven en ella la mujer audaz, la obsesionada con las dietas, la amante del terror, la investigadora lúcida, la recopiladora de textos populares, la madre, la hija, la esposa, la cómplice, la culpable, la imposible, la que no está, la sueñera, la geisha, la asombrosa, la nena de papá, la memoriosa, la pescadora… Mujeres que se funden en una madre nutricia y generosa. Una madre que oculta su trabajo debajo de una prosa fluida, aparentemente descuidada, en aras del placer de la lectura. Ella disfruta leyendo, y quiere compartir ese disfrute con el lector. Lo conduce a través de un itinerario fantástico en el que todo es posible. Construye verosímiles imposibles y terroríficos. Experimenta. Transforma la realidad en literatura. Ríe. Se aterra. Y todo lo ofrece –como un banquete- a quien sea capaz de recibir tal regalo.

En varias ocasiones, nos permite ingresar en su “cocina” y nos cuenta (con increíble generosidad) cómo es escribir.
Dice:
“Así es escribir un cuento: uno saca un poquito de allí y otro poquito de acá, y va armando su historia como si fuera un rompecabezas” (en “Animal rarísimo”)
Aparece, entonces, la niña “extrañada”, extraviada, en esa realidad que la rodea, tan parecida a la imaginación, similar a un sueño. Material maleable la realidad, que encuentra posibilidades múltiples en las manos artesanas y los ojos curiosos de esa Ani que aparece para vivir las otras vidas y ser todas las otras mujeres que querría ser.
Una mujer que es todas las mujeres. Y se propuso un objetivo que va cumpliendo a diario, con su labor literaria.
Se confiesa: “Cuando tenía 15 años gané dos importantes premios con un libro de poemas. Pero me di cuenta de que me los habían dado por mi edad y no por mis poesías. Me sentí ofendida y avergonzada. Me pareció que si no era la mejor escritora del mundo, no valía la pena seguir.

Tardé mucho tiempo en descubrir que:
1º) no había nada que yo pudiera hacer tan bien como escribir y 2º) había muchos escritores que no eran los mejores del mundo y sin embargo igual me gustaban sus libros.” (en “La batalla entre los elefantes y los cocodrilos”)
Ana María Shua es una escritora que hace que sus libros nos gusten, otorgándonos miradas novedosas, llenas de humor, acerca de sus lecturas y obsesiones.
Incorpora a sus hijas en la escritura. Uno se siente intruso, fisgón leyendo esos cuentos escritos con y para sus hijas. Nos permite ingresar en su mundo íntimo e hiperbólico. Imaginativo. Creativo. Nuevo.
Ser parte de su cotidianidad y sus experimentaciones con las palabras, con los sentimientos, con las emociones. Dota de vida a los objeto.
Densidad de las emociones
Ingenioso instrumento mide la densidad de las emociones. La alegría es porosa, la pena tiene alto peso específico, la ira arranca el instrumento de las manos del técnico y se lo rompe por la cabeza, con justa razón. (de “Botánica del caos)

Nos actualiza los cuentos clásicos. Aparece, entonces, la Ani niña, que se pregunta y conjetura respuestas:
176
Durante cien años durmió la Bella. Un año tardó en desperezarse tras el beso apasionado de su príncipe. Dos años le llevó vestirse y cinco el desayuno. Todo lo había soportado sin quejas su real esposo hasta el momento terrible en que, después de los catorce años del almuerzo, llegó la hora de la siesta. (de “La sueñera)

Nos tomaría una vida recorrer el camino de la escritura de Ana María Shua. Diversa. Rara. Encendida. Nos seduce. Abre la puerta y nos invita a jugar, digo a escribir.








Ildiko Valeria Nassr
San Salvador de Jujuy, 18 de julio de 2008
nota: gracias al programa "Café CUltura Nación" por acercarnos a los productores culturales del país

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