Los hombres se abatatan frente a un escote.
Se convierten en baba escurridiza,
se transforman en lobos sedientos.
Los hombres, ante un escote, se marean,
deben tomar aliento para poder seguir
llenar los pulmones de aire fresco
no sucumbir ante la tentación
de naufragar en el mar formado entre los senos
de una mujer que ofrece su alimento
a los hombres que, ante un escote,
se vuelven niños
de pecho
viernes 1 de febrero de 2008
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1 comentarios:
Ildiko tu poesía tiene eso de libertad que todo buen poema debe tener.
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