Discurso de inauguración de la Feria del Libro “El Norte de las palabras”

Debo confesarles algo. He cometido un pecado que es, también, un delito. He robado. De la peor manera, a traición, deliberadamente. He robado horas al sueño, horas a mi familia, a mis libros, a mi trabajo. Pero no estoy sola en esto: tengo cómplices. Peligrosos cómplices, inteligentes, organizados, soñadores. Me duele delatarlos. Es algo que no puedo hacer. Sin embargo, me veo obligada a contarles de ellos. La lista es muy larga y no quiero aburrirlos, por eso no daré nombres. Están aquí. Son muchos. Creo que todos ustedes, de alguna manera, son cómplices, si no, no estarían aquí.
Esta feria del libro es lo que logramos hacer con el botín. Es el fruto de muchas horas robadas al sueño, a la familia, al ocio, al trabajo. Este robo no se explica por sí solo, voy a contarles el modus operandi de la banda; para lo que debo confesar otros delitos cometidos: tráfico de ideas, portación de pensamientos peligrosos relacionados con objetos contundentes como son los libros, apropiación ilícita de experiencias ajenas anteriores, asesinato de blancas páginas, secuestro de palabras importantes para la realización de talleres y experiencias artísticas, extorsión a escritores jujeños para que reflexionen sobre la peligrosísima literatura jujeña, pero de eso no voy a hablarles yo.
Para la concreción de todos estos delitos, esta banda contó con el apoyo estratégico de un capo mafioso que cedió su oficina para lugar de encuentro y de una dama del crimen organizado que apuntaló hasta los mínimos detalles de la operación.
La banda apuntó al norte, creo que dio en el blanco. El objetivo era darle un rumbo a tantas maniobras delictivas para la ebullición de la palabra en esta provincia. He aquí el lugar de celebración de tanto crimen organizado.
Discúlpenme si no me arrepiento. Discúlpeme, señor juez. Era mi deber hacer esta feria, con esta gente, en este lugar, para que durante los próximos siete días todos los cómplices puedan disfrutar y compartir el botín.






Ildiko Valeria Nassr
San Salvador de Jujuy, junio de 2006

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