Exterminio

La persecución continúa. Quieren exterminarlos a todos. Las patrullas han duplicado sus recorridos. Durante la noche, es peor. Hace meses que no logro conciliar el sueño. Las sirenas y allanamientos son incesantes.
Aunque sólo mi madre lo era, y no tengo la maldición de un apellido que me delate, vivo con miedo. Afortunadamente, mis rasgos son humanos y nada, salvo unos detalles en las orejas, que disimulo con el pelo o con diversos accesorios, destacan mi mitad alienígena.
El gobierno exige la pureza de la raza humana. No quieren a los aliens. Los quieren expulsar. Las masacres son tan terribles que las palabras se enredan en la garganta y no salen para denunciar las barbaridades cometidas en pos del nuevo plan gubernamental.
Hoy se llevaron a la vecina.
Los viajes interplanetarios se han suspendido. Hasta nuevo aviso, dicen. Veo cada vez más lejana mi salvación. Estoy acorralada. Espero a mis captores. Sentada en el escalón de la entrada de casa. Sólo entro para asearme. Mi parte alien empieza a consumir a la humana. Hace días que apenas como. Mi piel está cambiando de color. No reconozco mis rasgos en el espejo. Cada vez que me cepillo los dientes, veo a una extraña mirándome desde la superficie brillante. Estoy consumiendo cantidades exorbitantes de pastillas rosadas. Empiezo a alucinar.
Alguien llama a mi puerta. Siento que la derrumban. Me han encontrado. De nada servirá esconderme

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