el loco

Estás buscando siempre al niño que fuiste, a aquel que te habitó. Te paras enfrente del colegio primario al que asististe en tu niñez y buscas en la mirada de los niños alguna mirada que te permita reconocerte. En vano, alientas la esperanza de que ese niño repita los mismos actos que tú; que lo reconocerás inmediatamente por la mirada melancólica que recuerdas en ti. Quieres ayudarlo para que no se convierta en el hombre que eres ahora. Te sientes vacío y fracasado. Quieres alentarlo a tomar decisiones distintas a las que elegiste tú. Lo buscas, incansable. Miras a cada uno de los niños que salen de ese colegio primario. Tú, a los ocho años, recuerdas, eras melancólico y taciturno. Los niños más grandes te asediaban con sus bromas pesadas y, a la noche, llorabas y escribías en el elástico de la cucheta que compartías con tu hermano. Tu madre te regañaba pero tú te sentías tranquilo al escribir el nombre de aquellos que se te burlaban. Pensabas que, reteniendo la imagen de sus nombr...